15 de abril de 2008

Matanza anual de Focas Arpa

OLALLA CERNUDA

MADRID.- Cazadores canadienses han comenzado ya a disparar y golpear miles de focas arpa en el comienzo de la temporada anual de caza, pese a las protestas de grupos defensores de los derechos de los animales. Este año, el gobierno de Canadá ha limitado a 270.000 el número de ejemplares que morirán en los helados témpanos de hielo frente a la costa este del país.

En esta ocasión, el gobierno canadiense ha establecido dos fechas para el comienzo de la temporada de caza de focas. La primera, el 2 de abril, cuando unos 40 barcos de Nueva Escocia, New Burnswick y la isla del Príncipe Eduardo han comenzado a cazar focas en la costa del Cabo Breton, según explicaron fuentes del departamento de pesca del país. La segunda, en la que están implicados la mayoría de los cazadores con licencia, comienza el 4 de abril en aguas del Golfo de San Lorenzo, donde se concetra la mayor población de animales.

Como cada año, las frías y habitualmente tranquilas tierras canadienses concentran durante unas semanas la mirada internacional, que sigue poniendo el grito en el cielo ante la despiadada matanza de focas. "No hay Gobierno responsable que permita que esta caza se lleve a cabo", denunció Rebecca Aldworth, directora para Canadá de la Sociedad Protectora de Animales de EEUU (HSUS). La cacería es la mayor de mamíferos marinos del mundo, y las ONG denuncian que gran parte de los animales que mueren son crías de menos de tres meses de edad, las más apreciadas por su pelaje sumamente suave.

Sin embargo, el gobierno canadiense no está dispuesto a dejar que cada año se ensucie la imagen de su país, por lo que en esta ocasión ha optado por el 'contraataque' en forma de folletos divulgativos sobre los 'mitos y realidades de la matanza de focas'. Según las autoridades canadienses, Canadá ya no caza focas bebés, denominadas 'whitecoats' por su pelaje blanco, desde 1987 y los animales no son despellejados vivos. "El 98% de las focas son cazadas de forma humanitaria", señaló Loyola Sullivan, embajador de Canadá para la Conservación de las Pesquerías.

En los días previos a la apertura de la veda, decenas de barcos con cazadores a bordo se han colocado en el borde de la capa de hielo que cubre los alrededores de las islas Magdalena, en la entrada del golfo de San Lorenzo, y sobre la que se encuentran varias decenas de miles de focas arpa. Según el gobierno canadiense, todos ellos son "pescadores con licencia, que sólo se obtiene tras dos años de aprendizaje de la técnica de matar focas, que pasa de padres a hijos, para evitar muertes crueles".

La caza de focas ha estado siempre asociada a la industria peletera. El gran movimiento de protesta que surgió en los años 60 contra las crueles matanzas de crías recién nacidas de estos animales tuvo su primer éxito en 1972, cuando Estados Unidos decidió prohibir la importación de productos derivados de focas. Sin embargo, a Europa el eco de la protesta llegó muchos años más tarde.

El primer veto de la entonces Comisión Económica Europea a la importación de pieles de cría de foca de Groenlandia y Canadá se produjo en 1983, aunque luego se prorogó indefinidamente en 1988. Desde entonces, la demanda de pieles de foca en todo el mundo ha disminuido en un 75%, lo que ha motivado que las cuotas de caza dadas por los gobiernos disminuyesen igualmente.

Sin embargo, la demanda de los mercados asiáticos sustituyó pronto al mercado europeo, por lo que el Gobierno de Canadá comenzó a incrementar de forma desorbitada la cifra de capturas, pasando de 19.000 en 1985 a 60.000 en 1995, hasta llegar a los 350.000 ejemplares que se cazaron el año pasado. Este año, en vista de la disminución evidente de la población de focas arpa canadienses por culpa del deshielo, el Ministerio de Pesca 'sólo' ha autorizado capturar y matar 270.000 ejemplares.

El garrote, un arma 'eficaz y rápida'

p> Pero las críticas no vienen sólo por el hecho en sí de la matanza, sino por los métodos empleados por los pescadores, que según las organizaciones ecologistas "son cruentos y sangrientos". Sin embargo, según el gobierno canadiense, la caza con 'hakapik' -o garrote-, practicada correctamente, "es incluso menos cruel que los métodos de matanza utilizados en los mataderos comerciales", y es una práctica "eficaz para matar al animal rápidamente y sin crueldad".

Los cazadores de focas de las islas de la Magdalena y de la baja costa norte de Quebec (que representan el 25% del total) utilizan tanto fusiles como hakapik, mientras que los cazadores de los islotes de hielo situados en las aguas del este de Terranova usan fundamentalmente armas de fuego.

Sobre la denuncia reiterada de que los pescadores matan a miles de bebés de foca el gobierno canadiense es tajante: "la caza de crías de la foca de Groenlandia (de piel blanca) y de crías de foca de capucha (de lomo azul) está prohibida desde 1987, y nuestra normativa prohíbe el comercio, la venta o el trueque de pieles de dichas crías", señalan.

Además, según los cazadores las focas no son nunca despellejadas vivas. "A veces el animal puede moverse después de ser abatido. Cuando están ya muertas pueden tener convulsiones que son atribuibles a un movimiento reflejo que da la impresión de que el animal sigue vivo cuando en realidad ya está muerto", sostienen. "Es similar al reflejo de los pollos", anotan. Pero una vez más, las polémicas imágenes volverán a dar la vuelta al mundo, poniendo en duda las 'buenas maneras' que, según Canadá, demuestran sus cazadores.

Texto Orifginal:
http://www.elmundo.es/elmundo/2007/03/30/ciencia/1175260819.html

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Para terminar un Video Para Pensar...

http://www.youtube.com/watch?v=WbrlwdDv36Q


¿Es útil la experimentación con animales?

La experimentación con animales es uno de los temas más polémicos y que levantan algunas de las discusiones más acaloradas y apasionadas, ya que las implicaciones que se derivan no se reducen al ámbito animalista si no que se extienden a científicos, legisladores, estudiantes, industrias, opinión pública y medios de comunicación.

Es muy difícil permanecer impasible ante según qué protocolos experimentales ya que el gran dilema que se presenta es ¿hasta qué punto es lícito y científica y éticamente aceptable llevar a cabo experimentos con animales? ¿En qué medida el análisis de la ratio sufrimiento del animal-beneficio para humanos compensa o justifica ciertos experimentos?

Y es que, en efecto, detrás de los sentimientos o razonamientos inmediatos subyace un sinfín de interrogantes que merece la pena tener en consideración. Podemos afirmar que no es aceptable inducir sufrimiento a animales, que aspiramos a un desarrollo tecnológico y médico, que son necesarias unas garantías a los consumidores, que los estudiantes deben aprender... ¿pero es posible encajar todas estas piezas en un puzzle perfecto que nos satisfaga a todos?

Los experimentos con animales tienen su base en el hecho de considerar a otras especies animales como modelos en miniatura de los problemas humanos sin los cuestionamientos éticos y más severos que conlleva experimentar con humanos. Esta idea básica y comprensible desde el punto de vista metodológico y teórico (que no ético ni científico) es puesta en tela de juicio continuamente.

Por poner un ejemplo clásico e ilustrativo que puede servir como primera reflexión sobre esta cuestión, nos referiremos a un estudio que elaboró la Comisión de la anterior Comunidad Europea en el que tomaron parte 100 laboratorios para valorar la fiabilidad y validez del test DL 50 (se administra a una población de animales de laboratorio por vía oral, intravenosa, intravaginal, anal... etc una sustancia hasta que muere el 50% de los animales del estudio).

Se restringieron al máximo todos los factores susceptibles de incrementar la variabilidad en los resultados (a mayor variabilidad, menor valor de la prueba) y, a pesar de ello, al analizar los resultados se documentaron variabilidades que oscilaban del 144 al 738%

Es obvio que la comunidad científica no se plantearía la experimentación con animales si no hubiera estudios como éste que hacen tambalear algunas de las ideas clásicas de la Ciencia, las cuáles se perpetúan no por su valor científico sino por la tradición, la inercia y el miedo al cambio, tan inherente en el ser humano.

Se realizan experimentos con animales básicamente en tres campos: la docencia, la industria y la investigación.

Las prácticas docentes con animales tienen como objetivo el aprender ciertos procesos fisiológicos, características anatómicas o adquirir habilidades clínicas y quirúrgicas (entendiendo esto último no como parte de un proceso tutelado si no como un puro entrenamiento mecánico sin tratarse de un caso clínico). El hecho de utilizar animales (en general ratas y ratones, vertebrados con un sistema nervioso que les permite sentir dolor como mecanismo fisiológico de defensa) para experimentos reiterativos e innecesarios, ya que se pretende demostrar un concepto de sobras conocido, supone un sufrimiento gratuito (para animales y alumnos).

Muchas organizaciones como Physicians Comittee for a Responsible Medicine, EuroNICHE, the American Anti-vivisection Society, the National Anti-vivisection Society, the New England Anti-vivisection Society y muchas otras, desarrollan y ofrecen métodos pedagógicos que no suponen sufrimiento para los animales (tengamos en cuenta que, por ejemplo, las facultades de Medicina de Stanford, Harvard, NY, Ohio,etc....no utilizan animales para prácticas docentes y en Israel se ha prohibido recientemente realizar experimentos con animales en el ámbito educativo). ADDA presentó un Proyecto de Ley de Objeción de Conciencia a las prácticas con animales con el fin de promover la implementación de los métodos docentes que no requieren animales y proteger al mismo tiempo a la persona que rechaza estas prácticas y aboga por aprender de una manera más ética, como sucede en Italia, por ejemplo.

Respecto a la industria cosmética merece la pena destacar los avances que se han producido, a pesar de que aún existen laboratorios que testan sus productos en animales. El Real Decreto 93/35 aprobado por el Consejo de Ministros del Gobierno español estipula que estará prohibido vender productos cosméticos que hayan sido testados en animales. Este Real Decreto está basado en una Directiva de la UE que entró en vigor el año pasado en el Reino Unido, sentando un importante precedente. Actualmente, hay un número ingente de laboratorios cosméticos que no realizan experimentos con animales y es posible disponer de una lista pormenorizada de éstos poniéndose en contacto con cualquier organización defensora de los animales.

La CCIC (La Coalition for Consumer Information in Cosmetics) ha trabajado en un proyecto para unificar los criterios del etiquetado de "no testado en animales"y evitar la confusión al consumidor. Los laboratorios que se adhieren al proyecto se comprometen a que sus productos finales ni materias primas no hayan sido testados a partir de una determinada fecha. Estos laboratorios se reconocerán por un logo exclusivo.

En la investigación es quizá el campo donde la tradición de experimentar con animales está más arraigada. Con el pretexto de comprobar una hipótesis, por inútil, absurda o excéntrica que fuera, se justificaba cualquier atrocidad (contemporáneos de investigadores como Claude Bérnard reconocen la extrema crueldad con que eran tratados los perros y se manifiestan totalmente contrarios) .

Actualmente, gracias a la presión de colectivos de defensa de los animales, de científicos, políticos, estudiantes, opinión pública, etc se están realizando tímidos avances.Conviene destacar el hecho de que existen en todo el mundo centros de investigación y desarrollo de métodos alternativos al uso de animales como el GTEMA (Grupo de Trabajo Especializado en Metodologías Alternativas, dirigido por el Dr. Repetto ) el ubicado en la Universidad Johns Hopkins (The Johns Hopkins Center for the Validation of Alternative Methods), el ECVAM (European Center for the Validation of Alternative Methods), FRAME, etc

Nos encontramos, por tanto, en un punto de inflexión. La Ciencia y la Sociedad está avanzando respecto a hace unos años, pero aún quedan muchas lagunas por cubrir y muchos obstáculos por superar. Por ello es importante que no cesen los esfuerzos por parte de los colectivos que apoyan los métodos alternativos para que se siga invirtiendo en su desarrollo e implementación en todos los ámbitos, ya que de este modo todos nos beneficiaremos: los humanos porque desarrollaremos modelos más fiables (se está investigando, por poner un ejemplo, sobre la metabolización de fármacos en cultivos de hígado humano y se están obteniendo resultados más fiables que en otras especies, cosa, por otra parte, lógica y esperable) y los animales no humanos, porque evitaremos su sufrimiento innecesario...

Pero hasta que la sociedad logre este loable fin... ¿Cuántos errores vamos a cometer en la prescripción de fármacos a humanos? ¿Cuántos animales deberán sufrir en silencio en los laboratorios?

De nosotros depende.

Núria Querol i Viñas
Fuente: AnimaNaturalis

Incoherencia en los Métodos de Enseñanza

Mi primer contacto con la experimentación en animales fue en el colegio, cuando escuché que algunos alumnos de grados superiores acompañados por un profesor habían cortado una rana en dos y miraban el corazón aún latiendo. Mi razón, mezclada con la inocencia propia de la edad, prefirió tomar la historia como un cuento y la descartó como realidad.

¿Cómo creer que un profesor, un maestro, quien tiene la misión de educarnos para construir un mundo mejor, con más valores, con más conocimiento, a los que uno ve en ese entonces como semi-sabios, pueda acuchillar y despedazar a un ser de la naturaleza y dejar sus vísceras expuestas aún latiendo de vida enfrente de muchas miradas de asco, horror, morbo y repugnancia? ¿Cómo comprender a esa edad? ¿Cómo entenderlo ahora?

Aún hoy a mis 30 años y luego de cinco años de estudios en sicología sigo sin entenderlo. ¡Y es que justo de eso se trata! No debemos entenderlo, no debemos aceptarlo. ¡No podemos aceptarlo! Y es que ese solo acto de mutilar a un ser indefenso en nombre de la educación y la ciencia encierra una serie de valores negativos que se transmiten a los alumnos.

El solo hecho de sacar a un animal de su hábitat natural y encerrarlo en cajas o jaulas ya le crea bastante estrés al pobre animalito. ¿Se imaginan qué se siente que te corten consciente y sin anestesia en un lugar con ruidos, olores y formas raras?

Está demostrado que los animales superiores comparten las mismas emociones básicas que expresamos los humanos: alegría y placer, tristeza, rabia, miedo, amor y afecto. No es de extrañar que muchos humanos no sean capaces de percibir esto, ya que desde pequeños, con estos hechos, nos enseñan a no tener respeto y a ser insensibles frente a las otras formas de vida en la naturaleza.

No se trata de que ese experimento enseñe algo o no, se trata del trasfondo. En todo caso, ¿qué es más importante? ¿Saber algo sobre órganos internos o cuidar y respetar nuestro entorno? Lo más absurdo de todo esto, lo que agrava aún más el hecho, es que ni siquiera es necesario. Hoy existen métodos alternativos a la vivisección, como programas informáticos simuladores de las funciones biológicas, medios audiovisuales, maniquíes que reproducen exactamente la anatomía del animal, por nombrar sólo algunos. ¿Cómo permitir entonces la tortura de un animal para la enseñanza cuando este objetivo puede ser conseguido por métodos de igual valor o mejores incluso?

La segunda vez, me encontraba en la universidad en el curso de Investigación Experimental y teníamos que comprar un ratón, alimentarlo y cuidarlo y, por otro lado, hacerle pasar por una serie de pruebas que se pueden encontrar en cualquier libro. Cuán absurdo es repetir un experimento que hace sufrir a dos seres (en mi caso), cuando ya se saben los resultados. Felizmente, el profesor nos dio la alternativa de hacer otro trabajo a los que no nos gustaba la idea y me pareció bien, aunque grande fue mi sorpresa cuando sólo mi grupo optó por la alternativa, materia de todo un análisis para otra ocasión. Lo que sí es un hecho es que a muchos alumnos en todo el mundo no les dan alternativa, en especial en las carreras de Veterinaria, Medicina y Biología, lo que es una crueldad no sólo para los animales.

El solo hecho de oponerse a esta barbarie induce a las autoridades competentes a tomar conciencia de la incoherencia que existe entre enseñar a cuidar y salvar vidas con el sufrimiento y la muerte de otros seres vivos.

Espero que cada vez más gente se sume a los trabajos por lograr que estas prácticas no continúen y crear más métodos de enseñanza alternativos.

Louis Monnier Macchiavello
Fuente: www.animanaturalis.org

Por qué contra la vivisección?

El ácido acetilsalicílico provoca defectos de nacimiento en ratas, ratones, perros o cobayas, y la muerte en gatos, pero no en humanos. En cambio, el opreno usado como tratamiento contra la artritis mató a 61 pacientes y causó más de 3.500 casos de reacciones adversas graves, aunque había sido testado en monos y otros animales, que no mostraron problemas.

Hoy en día, el uso de animales en el ámbito de la investigación se ha extendido a los más variados ámbitos, de un modo sólo comprensible atendiendo a los considerables intereses económicos implicados en él. Diariamente se encierra, envenena o abrasa en vivo a millones de animales con fines militares, para probar productos cosméticos o de limpieza y con muchísimas otras finalidades. Los defensores de la vivisección olvidan habitualmente todo esto, centrando su atención en la investigación biomédica. Pero pronto comprobamos que tampoco en este campo esta metodología va a resultar aceptable, por motivos ya no sólo morales, sino simplemente científicos.

Hay toda una larga serie de diferencias fisiológicas y bioquímicas entre distintos animales, producto de los diferentes procesos evolutivos que cada variedad ha experimentado, que hacen imposible extrapolar a los seres humanos los resultados de la experimentación en otros animales.

Así, los casos de muertes e intoxicaciones por fármacos testados con éxito en animales se suceden. En realidad, la única razón para que aquélla continúe son los grandes intereses económicos implicados para sus defensores, que han invertido cantidades millonarias en engañar al público, haciéndole creer equivocadamente en la necesidad del uso de animales. Mientras, los métodos de investigación auténticamente científicos son dejados de lado, y cientos de millones de animales con plena capacidad de sentir se ven obligados a padecer un indecible sufrimiento y muerte.

Consecuencias humanas de la experimentación con animales

Éstos no son más que unos pocos ejemplos de productos que, tras ser probados en miles de animales, fueron considerados aptos y seguros para uso humano:

  • Talidomida: Calmante recetado a mujeres embarazadas, que produjo más de 12.000 casos de graves malformaciones en sus hijos.
  • Opreno: Tratamiento contra la artritis. Mató a 61 pacientes y causó más de 3.500 casos de reacciones adversas graves, aunque había sido testado en monos y otros animales, que no mostraron problemas.
  • Teroptren: Utilizado para tratar la leucemia en niños, los cuales murieron más rápidamente que si no hubiesen sido tratados. Esto no pudo ser previsto por los resultados de los experimentos realizados en 18.000 ratones.
  • Clioquinol: Antidiarreico. Causó 30.000 casos de parálisis sólo en Japón y miles de muertes y casos de ceguera en todo el mundo. Ni las ratas, perros, gatos o conejos utilizados en los tests previos, ni todos los animales utilizados en tests posteriores revelaron la neurotoxicidad del producto.
  • Suproterenol: Las cantidades administradas a pacientes asmáticos fueron inadecuadas debido a la consideración de los tests en animales como válidos, produciendo la muerte a 3.500 personas sólo en Gran Bretaña.
  • Eraldin, Flenac, Manoplax, Dietilestilbostrol, Zomax, Ibufenac, Enbrel, Fialuridina... y un sinfín de medicamentos más ha sido retirado tras causar graves enfermedades y muerte.
  • Diferentes respuestas entre distintos animales
  • Aspirina: Provoca defectos de nacimiento en ratas, ratones, perros o cobayas, y la muerte en gatos, pero no en humanos.
  • Penicilina: Mata a las cobayas, no tiene efecto en conejos (la expulsan eficientemente en la orina), pero es un antibiótico muy útil para nosotros.
  • Arsénico: Es dañino para las personas, pero actúa de forma distinta en ratas, ratones y ovejas (que pueden consumir grandes cantidades)
  • Morfina: Sedante para las personas, pero causa excitación en gatos, ratones, cabras y caballos.
  • Digitalina: Medicina de indiscutible valor en el tratamiento de enfermedades cardíacas, cuyo uso oficial fue retrasado muchos años por ser considerada perjudicial, ya que en perros aumenta la presión sanguínea.
  • Metamizol: Anestésico para personas. Causa excitación y salivación excesiva en gatos.
  • Cloranfenicol: En el ser humano causó un tipo de anemia de efectos mortales. No daña a perros, pero mata a gatos. Las vacas lo toleran, pero no así los caballos.
  • Estreptomicina: Un antibiótico muy común, que en ratas es teratogénico.

Puedes matar a un gato con limón, y con almendras a zorros y gallinas.

Otros factores que alteran los resultados de los experimentos con animales

La reacción metabólica ante una enfermedad es muy distinta si ésta, en lugar de ser contraída por el estilo de vida, alimentación, predisposición genética... lo es por inducción forzada, como ocurre en los laboratorios. Muchas enfermedades "estudiadas" en animales ni siquiera son jamás desarrolladas por ellos, como el SIDA, la artritis, la esclerosis múltiple o la arteriosclerosis: son "imitadas" causándoles dolencias semejantes (como espasmos por electroshock para imitar la epilepsia), obteniendo respuestas evidentemente distintas a las nuestras. Algunas enfermedades (coronarias, cáncer), resultado del seguimiento de determinados estilos de vida durante décadas, se intentan reproducir en animales en sólo semanas o meses.

El confinamiento en laboratorios distorsiona la respuesta natural de los animales: El estrés sufrido por los animales enjaulados tiene una gran influencia en el desarrollo de enfermedades, favoreciendo el desarrollo de tumores, alterando el ritmo cardíaco, respiratorio, etc. El ejercicio físico que se les permite es mínimo, debido a lo reducido de sus jaulas, lo que puede dificultar la expulsión de sustancias tóxicas, el correcto desarrollo corporal...

Una enorme cantidad de efectos secundarios producidos por medicamentos pasan desapercibidos en los animales, que no nos pueden comunicar un dolor de estómago, malestar general, jaqueca, nausea, visión borrosa, zumbidos en los oídos, etc.

Algunos de los avances conseguidos sin utilizar animales


  • Procedimientos quirúrgicos: Extracción del apéndice, piedras renales, ovarios cancerosos, reparación de aneurismas cardíacos, etc.
  • Antibióticos
  • Anestésicos y analgésicos: Introducción del cloroformo, éter y muchos otros
  • Distintos medicamentos: La introducción de las primeras medicinas efectivas contra la leucemia infantil, como el importante anticancerígeno metrotexato, el cromoglicato de sodio (tratamiento contra el asma), medicamentos de nitrito (para la angina de pecho), quinina (para la malaria), y muchas otras.

En contraste, la introducción de las transfusiones de sangre y de los transplantes de córnea sufrieron un retraso de 200 y 90 años respectivamente, debido a confusiones creadas por experimentos con animales.

La relación entre el tabaco y el cáncer y las causas de las enfermedades cardíacas, mostradas por estudios epidemiológicos, tardaron décadas en ser aceptadas por no poder comprobarse con animales.

Por qué continúa la vivisección?

Los experimentos con animales son inservibles pero de realización sencilla y rápida, y más baratos a corto plazo, que la maquinaria, infraestructura, programas... necesarios para una investigación verdaderamente científica, aunque a medio plazo, ésta sería menos costosa al eliminar el gasto constante en animales. Con lo cual:

Cuando las compañías farmacéuticas son llevadas a juicio por causar muertes y graves daños a pacientes que consumieron sus fármacos, éstas, para evitar compensarles económicamente, alegan haberlos probado en animales. De esta manera, se ahorran la introducción de métodos más serios y costosos.
En el ámbito académico y científico, donde el prestigio se relaciona con el número de publicaciones, con animales se pueden hacer infinidad de experimentos, conseguir rápidos resultados y publicarlos, aunque su relevancia sea nula, obteniendo más subvenciones.

La cría y venta de animales de laboratorio, así como las jaulas, métodos de sujeción y otras “herramientas” es un negocio multimillonario, dominado muchas veces por las propias industrias farmacéuticas.

Ante lo caótico de los resultados obtenidos con animales, pueden ser utilizados por compañías con intereses económicos para pretender demostrar los resultados que a ellas les son convenientes. Por ejemplo, si la industria azucarera quiere librarse de la competencia de la sacarina, afirmará que ésta es cancerígena testándola en ratas macho, que desarrollarán cáncer de vejiga. Los vendedores de sacarina, para probar lo contrario, utilizarán ratas hembra, para las cuales es inocua.

Métodos de investigación realmente científicos

  • Cultivos celulares y de tejidos: Disponibles desde hace décadas, permiten realizar, entre otras, distintas pruebas de toxicidad.
  • Modelos por ordenador: Hoy en día existen avanzados métodos tecnológicos, como programas que prevén el efecto que un medicamento tendrá a partir de la estructura de una molécula humana, y la del producto a probar, además de otros datos.
  • Técnicas fisico-químicas: Sistemas no biológicos como la espectometría de masas, de gran utilidad para distintos análisis de datos.
  • Observación clínica: El análisis de la evolución de los enfermos es quizás uno de los mejores modos de aprendizaje sobre una enfermedad.
  • Epidemiología: La observación de la incidencia de una enfermedad en diferentes grupos o poblaciones ha ayudado a descubrir la relación entre diversas actividades, dietas, productos... y ciertas enfermedades.
  • Autopsias: Un método no suficientemente valorado, aunque mucha de la información que aportan no se puede obtener de otros modos.
  • Vigilancia tras el lanzamiento de un medicamento: Podría parecer que la necesidad de tal estudio es obvia: En realidad, ésta no se está llevando a cabo con el rigor necesario, debido a la política de las compañías farmacéuticas y a la equivocada confianza en los experimentos en animales que éstas promueven.

Oscar Horta

Fuente:Animanaturalis.org

Disección: Una lección de crueldad

Quienes somos cientificos, tarde o temprano nos damos cuenta de lo que significa esta practica, práctica, que Yo no volveria a realizar, por todo el oro del mundo...yo la vivi y la practique, y no me enorgullezco de ello...los ojos de un animal en la mesa de diseccion no se olvidan nunca...

Evelyn Soto
Ex-alumna Facultad Ciencias Biologicas
Pontificia Universidad Catolica de Chile

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Fuente:
www.animanaturalis.org

La disección consiste en cortar y estudiar animales. Cada año, 5.7 millones de animales son empleados en clases de ciencia de colegios secundarios y universidades (1). Cada animal rebanado y dispuesto como residuo no sólo representa una vida perdida, sino un eslabón de una larga cadena de maltrato a los animales y violencia innecesaria contra el medio ambiente.

Proveedores

Las ranas son los animales que con mayor frecuencia terminan siendo diseccionados a nivel preuniversitario. Otras especies empleadas incluyen a gatos, ratones, ratas, gusanos, perros, conejos, fetos de cerdo y pescados. Estos animales vienen de fábricas de reproducción, las cuales proveen a las instituciones y negocios que emplean animales en sus experimentos; otros son capturados, sacados de su hábitat natural, o pueden ser animales de compañía abandonados o robados.

Uno de los investigadores ocultos de PETA averiguó de su supervisor que, en una de las naciones que provee mayor cantidad de animales para disección (a EE.UU.), algunos de los gatos matados fueron animales de compañía que “escaparon” de sus casas. Los mataderos y tiendas de mascotas también venden animales y partes sueltas a establecimientos biológicos.

Los investigadores de PETA documentaron casos de animales que fueron sacados de cámaras de gas para aplicarles una inyección de formaldehído sin revisar sus signos vitales previamente (una violación al Acta de Bienestar Animal). El formaldehído es una sustancia cáustica altamente irritante que causa una muerte dolorosa. Los investigadores grabaron en vídeo a gatos y ratas resistiéndose a la inyección y a empleados escupiendo a los animales.

Agotando los recursos de los ecosistemas

Las ranas son capturadas en su medio ambiente y colocadas en pozos comunes de reproducción. Las ranas mueren si el agua no es renovada. Nunca una colonia independiente de ranas ha podido sobrevivir por mucho tiempo sin la introducción de ranas de “afuera” (2).

En su hábitat natural, la ranas consumen grandes cantidades de insectos que son responsables de la destrucción de cultivos y la transmisión de enfermedades. En los años que antecedieron a la prohibición del comercio de ranas en la India, ese país ganaba 10 millones de dólares anuales por exportación de ranas, pero gastaba 100 millones de dólares en importar pesticidas químicos para combatir los ataques de insectos (3). Además, las pérdidas económicas en la producción agrícola eran considerables. Hoy en día, Bangladesh es el principal mercado asiático de ranas y en los EE.UU., los científicos han notado tal descenso en la población de ranas y sapos que señalan la captura de esos animales para comida y experimentos como las culpables (4).

Compasión al matar a las ranas

La disección causa que los estudiantes se vuelvan insensibles y puede promover actitudes que dañen a animales en cualquier lugar, quizás en su propio jardín. Incluso el asesino en serie Jeffrey Dahmer atribuyó su fascinación por el asesinato y la mutilación a las disecciones que hacia en clase. En la última entrevista antes de su muerte, televisada por Dateline NBC, Dahmer afirmó: “En tercer grado de secundaria, en la clase de biología, teníamos que hacer la tradicional disección de fetos de cerdo, y yo llevé los restos (del cerdo) a casa y me quedé con el esqueleto, y se lo empecé a repartir a perros y gatos”. De acuerdo a Dahmer, él disfrutaba de la emoción y el poder que sentía cuando cortaba animales y fantaseaba acerca de cortar el cuerpo de un humano. Los estudiantes con poco o nada de interés en seguir una carrera de ciencias ciertamente no necesitan ver órganos directamente para entender la fisiología básica. Quienes sí planean seguir una carrera de biología o medicina harían mejor en estudiar cadáveres humanos en un ambiente controlado y supervisado, o elegir alguna otra alternativa más sofisticada, tal como la modelación por computadora. Aquellas personas que, con razón, se sienten incómodos por la idea de cortar animales estarán demasiado preocupados con sus propias críticas al proceso como para poder aprender algo de valor durante la disección.

Estudiantes, alcen su voz

Cada vez más estudiantes se oponen a la disección antes de que se dé en sus clases, desde la escuela primaria hasta centros de estudio veterinario y universidades de medicina. En 1987, Jenifer Graham objetó la disección y fue amenazada con obtener una calificación baja. Jennifer acudió a la Justícia y testificó ante el tribunal de California, el cual respondió emitiendo una ley que otorgaba a los estudiantes del estado el derecho a no practicar la disección. La madre de Jennifer y la Sociedad Nacional Anti-Vivisección (National Anti-Vivisection Society) abrieron una línea telefónica de ayuda para estudiantes que no quieren practicar la disección. Desde el caso de Jennifer, miles de estudiantes han optado por estudiar biología de una manera humana, y muchas instituciones de educación han aceptado el derecho de los estudiantes a una educación libre de violencia.

Alternativas

Los estudiantes y profesores tienen una amplio rango de alternativas sofisticadas a la disección. La típica ciencia “de laboratorio” en varios centros de enseñanza ahora enfatiza el uso de computadoras en vez de cadáveres de animales.

Los programas de computadora como VisiFrog, desarrollado por Ventura Educational Systems (910 Ramona Ave., Suite E, Grover Beach, CA 93433: 1-800-473-7383), pueden ser usados para una lección o para un examen. Los programas incluyen un juego de identificación y una prueba personal, abarcando tópicos tales como la musculatura de la rana, los sistemas cardiovascular y respiratorio. Al momento de publicar este artículo, el sistema costaba 59.95 dólares. Operation Frog, desarrollado por Scholastic, Inc. (2931 E. McCarty St., P.O. Box 7502, Jefferson City, MO 65102; 1-800-541-5513), cuesta entre 79.95 a 99.95 dólares dependiendo del tipo de software. Simula una disección real en la computadora. The Cambridge Development Laboratory (86 West St., Waltham, MA 02154; 1-800-637-0047) dispone de una catálogo de software de educación para el sistema Apple II, Commodore 64, y PCs compatibles con IBM desde el nivel primario hasta el universitario en clases de biología, botánica y fisiología, y más.

Varios libros también ofrecen lecciones de ciencia humana. The Anatomy Coloring Book y The Zoology Coloring Book, ambos publicados por Harper & Row, Inc. (10 East 53rd St., New York, NY 10022) son adecuados para estudiantes de escuelas secundarias y universidades. Esos textos están disponibles en varias librerías por 10.95 y 11.95 dólares respectivamente. La mayoría de las herramientas que no involucran animales duran por varios años y cuestan menos que mantener un suministro constante de animales. Los métodos basados en computadoras han probado ser tan buenos e incluso mejores a la disección, pues permiten a los estudiantes avanzar a su propio ritmo (5). La profesora Mabel B. Kinzie de la Universidad de Virginia comparó el rendimiento de los estudiantes que usaban discos de vídeo de ranas que ella hizo con aquellos que cortaron ranas verdaderas y encontró que los estudiantes que usaban los programas de computadora aprendieron anatomía igual de bien, pero en un ambiente que no apestaba a formaldehído o requería matar a un animal vivo (6).

La elección de cada estudiante

Sea usted un estudiante o un pagador de impuestos consciente, puede hacer algo para terminar con la disección en su sistema educativo local. Si se espera que usted haga u observe una disección, hable con su profesor tan pronto como sea posible acerca de proyectos alternativos. Llame la línea de disección de NAVS (1-800-922-FROG [3764]) para pedir consejos acerca de qué decir y cómo proceder. Si hay un grupo de defensa animal en su centro educativo o comunidad, solicíteles ayuda. Los padres pueden pedir a la asociación de padres y profesores que le soliciten al área de superintendencia de centros educativos o concejo educativo que consideren la proposición de prohibir la disecciones públicas en los centros educativos o por lo menos otorgar a los estudiantes la opción de hacer un proyecto que no involucre animales. Sería de ayuda que recolecte firmas en una petición y que la presente al concejo educativo junto con información acerca del a crueldad y el daño ambiental que causa la disección, además de alternativas disponibles. Si usted puede, coordine la visualización del video Classroom Cut-Ups de PETA acerca de las compañías proveedoras de suplementos biológicos.

Consiga que su centro educativo elimine la disección, es una práctica mortal.

Referencias
National Anti-Vivisection Society, "Objecting to Dissection--A Student Handbook" (53 West Jackson Blvd., Suite 1552, Chicago, IL, 60604; 800-922-3764), 1994.
Ethical Science Education Coalition, Frog Fact Sheet (167 Milk St., #423, Boston, MA, 02109-4315; 617-367-9143), 1994.
Jayaraman, K.S., "India Bans Frog Trade," Animal Welfare Institute Quarterly, Spring/Summer 1987.
Booth, William, "Frogs, Toads Vanishing Across Much of World," The Washington Post, 13 de diciembre de 1989.
"Comparative Studies of Dissection and Other Animal Uses in Education," The Humane Society of the United States, 1994.
Orndorff, Beverly, "Computer Program Is a Frog Saver," Richmond Times-Dispatch, 5 de abril de 1994.

Texto original: People for the Ethical Treatment of Animals (PETA): http://www.peta.org/mc/factsheet_display.asp?ID=92

Traducción: Frank Oliver Pachas (Activista de AnimaNaturalis Perú)

Productos de tocador clínicamente testeados en animales

Cada año, millones de animales son sometidos, en vivo, a innumerables pruebas y experimentos muy dolorosos para determinar la seguridad de productos cosméticos, de aseo personal y limpieza. Espumas de afeitar, champús y dentríficos son introducidos a presión en el estómago de los animales; inhalan lacas para el cabello; sustancias volátiles son rociadas sobre piel y ojos (test 'Draize'). Otras pruebas, como la de la dosis letal (DL50), causan terribles sufrimientos. En ocasiones, estos experimentos se ocultan tras leyendas como: "clínicamente testado" o "testado bajo control dermatológico"...

Grandes corporaciones como Unilever, Procter & Gamble, Colgate-Palmolive, Reckitt Benckiser y SC Johnson and Son están entre las principales empresas que experimentan en animales. Todos ellas realizan o encargan test en animales en algún punto de la producción.

Ejemplos de "experimentos" para garantizar la seguridad del consumidor:

Espuma de Afeitar: Se mete a presión en el estómago de animales.

Laca para Cabello: Se hace inhalar la sustancia hasta lograr un coma.

Champú: Se obliga a animales a ingerirlo y se le introduce concentrados a los ojos de conejos.

Dentrífico: Se fuerza a conejos, ratas y cobayas a ingerirlo.

Máscaras y Sombra de Ojos: Se introduce en los ojos de conejos hasta la ceguera total.

Maquillaje: Se extiende sobre la piel afeitada de animales sensibles.

Solución para Lentes de Contacto: Se introduce en los ojos de conejos, más sensibles que los ojos humanos.

Jabón: Se fuerza la irritación de la piel de animales afeitados.

Bronceadores: Se expone a conejos con la piel afeitada a rayos ultravioleta para probar estos productos.

Cómo ayudar a los animales

Tú puedes evitar esta crueldad dejando de comprar productos de empresas que testan en animales. Conoce cuáles son:

1.- Procter & Gamble

Empresa química, de cosmética y balanceados. Es uno de los principales actores a escala mundial en la venta de detergentes, presente en 140 países, y comercializa más de 300 marcas (en su mayoría del área de aseo y cuidado personal). Prueba químicos, cosméticos y balanceados en animales; ha sido denunciada por temas de influencia corporativa, transgénicos, derechos humanos, contaminación...

Entre sus compañías se destaca Iams/Eukanuba, de alimento balanceado para animlaes, comprada por Procter & Gamble en Septiembre de 1999. Sumada a las prácticas de testeo en animales que realiza P&G, Iams realiza estériles y macabros experimentos en animales hasta la muerte.
Informe:

El 22 de octubre de 2003, en un artículo titulado "Procter & Gamble CAZADO", la BUAV revela que Procter & Gamble ha estado presionando activa y agresivamente a los que toman las decisiones en la Unión Europea para que reduzcan el impacto de cualquier prohibición europea de pruebas con animales para poder seguir con sus actividades de experimentación animal.

Un memorandum interno enviado a la Unión Británica contra la Abolición de la Vivisección (publicado en el diario británico The Independent el 11 de abril del 2002) reveló que secretamente Procter & Gamble había presionado a la Comunidad Europea para que apoyara las pruebas en animales para artículos de belleza y de tocador.

El memorandum explicaba que el interés de Procter & Gamble en experimentar con animales debía mantenerse en secreto, y que "era importante que Procter & Gamble quedara fuera de los medios de comunicación, pues podría dañar su imagen el ser vista como una compañía que experimenta en animales." La idea de Procter & Gamble era realizar estos experimentos fuera del Reino Unido.

Algunos productos de Procter & Gamble son:

Productos alimentacios:

  • Alimentos: patatas Pringles

Artículos del hogar:

  • Desodorantes y perfumes: Giorgio, Hugo Boss, Old Spice
  • Pañales y Productos para el bebé: Pampers
  • Animales: Eukanuba, Iams (no siendo un secreto lo que sucede con estas marcas, y aqui en Chile se consumen mucho)
  • Cuidados del Cabello: Head & Shoulders, Pantene
  • Higiene sanitaria: Siempre, Always, Tampax
  • Limpieza: Ariel, Ace, Rindex, Cierto, Magistral, Ayudin, Cristal
  • Medicinas: Metamucil, Vicks
  • Cuidado de los dientes: Cloraseptic
  • Productos de Belleza: Dove, Max Factor

2.-Nestlé S.A

Empresa alimentaria y de balanceados. Es la mayor empresa productora de alimentos en el mundo, con 479 fabricas en 81 países, y más de 150 marcas. Prueba balanceados en animales; ha sido criticado por temas de transgénicos, explotación infantil, productos adulterados, contaminación, ética...

Una de sus compañía, Purina Petcare (antes Ralston Purina) que aparece en los listados de empresas que experimentan en animales, adquirida por Nestlé, lleva experimentando desde el año 1926, en un complejo llamado Purina Pet Care Center. Entre los experimentos que realizan, se destacan estudios en los que inducen a fallos renales a perros y otros animales para después intentar curarles con una dieta baja en proteínas.

Los tests con animales para "crear o investigar nuevos balanceados" son totalmente inútiles, carentes de rigor científico, crueles y macabros, y mucho menos ahora, que disponemos de métodos como el "Techno-Tu", que reproduce todas las reacciones que tendría el alimento o sustancia en el aparato digestivo del animal.

Algunos productos de Nestlé son:

  • Alimentos: Nido, Molico, La Lechera, Suflair, Maggi, Mendicrim, Shimy, Nido Crecimiento
  • Bebidas: Nescao, Nesquik, Nestle Xocolat
  • Cafes: Amanecer, Nescafé
  • Helados y dulces: Noel, Frigor, Dolca
  • Aguas minerales: Nestle, S. Pellegrino, Perrier, Eco de los Andes, Glaciar, Villa de los Arrollos, Fresh Water
  • Alimentos para mascotas: Friskies, Dog Chow, ProPlan, Purina One, Excellent, Dogui y Gati

3.-Colgate-Palmolive

Empresa química, cosmética, de productos domésticos y de balanceados. Prueba productos químicos y balanceados con animales en el Hill’s Pet Nutrition Center, Topeka (EEUU). Hace unos años, la Unión Británica contra la Abolición de la Vivisección dio a conocer detalles de un experimento llevado a cabo por la compañía en la Universidad de Columbia en el que se encerraban conejillos de indias en pequeños tubos de plásticos y se les aplicaba una solución fuerte de sulfuro durante cuatro horas al día durante tres días, causando que la piel de los animales se quebrase y sangrase.

Algunos productos de Colgate-Palmolive son:

  • Pasta de dientes: Colgate, Kolynos, Odol
  • Champús y acondicionadores, jabones: Palmolive, Polyana
  • Limpiadores: Odex
  • Alimentos para mascotas: Hill's Pet Nutrition

4.-Mars

Empresa alimentaria y de alimentos para animales. Prueba balanceados de animales en mascotas en el Waltham Centre for Pet Nutrition, propiedad de Mars, fabricante de las comidas para mascotas Pedigree y Whiskas.

5.-Unilever

Multinacional anglo-holandesa con más de 1600 marcas en los mercados de 150 paises. También experimenta sus productos en animales. Los productos probados incluyen cosméticos, productos de tocador, limpiahogares, comida, aditivos alimentarios y químicos.

Algunos productos de Unilever son:

  • Mayonesas, salsa golf, ketchup, mostaza: Hellmann's, Fanacoa, Savora
  • Leches de soja: Ades
  • Caldos y sopas varias: Knorr, Arisco
  • Almidón de maíz: Maizena
  • Aceites de maíz, girasol, aceite en spray: Mazola
  • Té, té con sabores: Té Lipton
  • Helados: Kivon
  • Salsas de tomate: Cisco

Artículos del hogar:

  • Desodorantes, champús, jabones: Rexona, Sedal, Dove, Organics, Lux, Suave
  • Pasta de dientes: Close up
  • Fijadores de pelo: Lord Cheseline
  • Pañales: Huggies
  • Toallas femeninas: Day's, Kleenex
  • Papel higiénico: Kleenex, Scott
  • Desodorantes: Impulse, Patrichs
  • Cremas y emulsiones: Pond's
  • Limpieza: Drive, Granby, Skip Comfort, Vivere, Ala, Cif

6.-Johnson and Johnson

Empresa química y productos para el hogar.

Artículos del hogar:

  • Limpiadores de piso: Brillo, Blem, Brishine, Ceramicol, Echo, Glade, Clo Cot, Klaro, Klear, Lysoform, Mr. Músculo, Pass, Shout, Ziploc
  • Matamosquitos: Fuyi, Off, Raid

7.-Reckitt & Benckiser:

Empresa química, cosmética y productos para el hogar.

Artículos del hogar:

  • Champú: Harpic
  • Limpieza: Woolite
  • Cera: Polycera

Los animales merecen respeto. Los animales sienten miedo y dolor como nosotros. No es difícil encontrar alternativas, en la mayoría de los supermercados y casas naturistas (dietéticas) se puede conseguir champú, dentríficos y artículos de limpieza no pertenecientes a las empresas vivisectoras, por ejemplo: Hierbas del Oasis, Piel Vital, Pomme Verte, Oms, Lindon, entre otras empresas naturistas.

(desgraciadamente nuestros animales domesticos estan sometidos a una dieta bastante precaria en cuanto a pellets se habla...si bien la ellos son los unicos que tendrian derecho a comer carne como tal, hay tambien alternativas vegetarianas, para los dueños que deseen tomarlas)

Lista de marcas de alimentos balanceados para mascotas sin carne:

  • HappiDog Pet Food (balanceado vegetariano, aprobado por la Vegetarian Society inglesa)
  • Natural Life Pet Products Inc. (tiene balanceados frutarianos)
  • Three Dog Bakery (tiene balanceados frutarianos)
  • Vegecat (balanceados vegetarianos)
  • Vegedog (balanceados vegetarianos)
  • Veggiepet (balanceados vegetariano)
  • Wysong Professional Diets (tiene balanceados frutarianos)
  • Yarrah (balanceado vegetariano)

Algunas empresas reconocidas que se han adherido al Estándar Internacional de No Testeo en Animales:

El Taller de Alquimia, The Body Shop, Heno de Pravia, Mary Kay, Vicky, Wella...

Puedes descargar el resto de las empresas que no experimentan en animales en la pagina de ADDA: http://www.addaong.org/cosmeticos.php

ADDA es representante en España de la Coalición Europea para la Abolición de los Experimentos en Animales.

Estas notas pueden ser reproducidas libremente, total o parcialmente, aunque agradeceríamos que citaran la fuente. Colabora en su difusión y/o ampliación, para poder así despertar mayor conciencia.

Para información más detallada sobre estas campañas y otros temas relacionados, ponte en contacto con: veganauta@hotmail.com


Fuentes

Coalición Europea para la Abolición de Experimentos en Animales (CEAEA). Fundada en 1990 por grupos animalistas de toda Europa, la Coalición hoy representa a miembros de la Unión Europea además de varios grupos observadores internacionales juntando organizaciones con una amplia experiencia legislativa, científica y política. Web Site: http://www.eceae.org/

BUAV.- Fundada en 1898, BUAV (British Union for the Abolition of Vivisection - Unión Británica para la Abolición de la Vivisección), ha sido pionera en investigaciones secretas que han puesto de relieve el sufrimiento infligido a los animales destinados a los laboratorios por casi un siglo. +info: http://www.buav.org/

www.animanaturalis.org

La ética de Harry Harlow

A veces uno como cientificio esta obligado a llevar la cruz de ciencia v/s vida, sin embargo hay quienes se escudan erroneamente en su profesión para justificar lo injustificable, a modo personal, como cientifica que soy creo que uno no necesariamente debe destruir para crear, si hechar a perder otra cosa para curar...nosotros como cientificos de la Vida, Biologos, Químicos, Médicos, etc...eso es lo que debemos anteponer, La Vida, cualquier Vida...no solo porque no pertenezca a nuestra especie es menos valida a la hora de existir...y eso deberiamos pensarlo...siempre, y no olvidarlo nunca desde el inicio de nuestra carrera hasta cuando la pongamos en práctica, y cuando jubilemos...

les dejo este texto que saque de www.animanaturalis.org

Para que piensen un poco...

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La ética de Harry Harlow (Primates en Laboratorio)

Por José Agustín Ortiz Elías [1]

Notas y comentarios sobre Blum, Deborah, Love at Goon Park. Harry Harlow and the Science of Affection, Cambridge, MA, Perseus Publishing, 2002, xvi+336 págs.

La experiencia de Deborah Blum como escritora y ganadora del Premio Pulitzer debería asegurarnos que un tema tan delicado y debatido como el de los estudios experimentales del doctor Harry Harlow acerca del comportamiento de apego en la especie Macacus Rhesus será tratado con seriedad, objetividad y argumentos sólidos. De hecho, no es esta la primera vez que Blum escribe sobre el psicólogo que tanta fama dio a la Universidad de Wisconsin, sino que ya se refería a él, en términos más bien duros, en su anterior libro The Monkey Wars (New York, Oxford University Press, 1994). Sin embargo, como trataremos de explicar en esta reseña, las credenciales de Blum no la exoneran del riesgo de elaborar una discusión argumental muy débil, en la que termina aceptando argumentos forzosamente inconsecuentes para soslayar los temas centrales en la polémica sobre Harlow, ni de rematar muy poco felizmente un estudio medianamente documental y magramente crítico. Al final del libro, tenemos una versión almibarada y “amistosa para el público” de Harry Harlow que, por un lado, él jamás hubiera deseado para sí mismo y, por otro, presenta una visión plagada de cegueras selectivas en el trabajo experimental de dicho autor.

Bloom empieza anunciando en la introducción que en este libro sólo “tocará brevemente” (p. x) el tema de la ética de la experimentación en primates, pues este estudio es más bien “una historia biográfica” (p. xi). Este modo de razonar tiene una deficiencia básica y muy común: supone que la ética es algo diferente a nuestra “biografía”, algo externo a nosotros, parecido a un decálogo que nos exige cumplir sus mandatos o recibir un castigo en caso de no ceder a la fuerza de su autoridad. La ética es, más bien, una condición práctica, el modo como uno construye las bases de lo que considera una buena vida para sí mismo o sí misma. Todas nuestras decisiones y acciones van construyendo nuestra ética a lo largo de la vida y son inexcusables cuando queremos reflexionar acerca de dónde hemos puesto el norte de nuestra existencia.

La vida del doctor Harry Harlow, en efecto, construyó muchos de los postulados y supuestos básicos (buenos o malos) que han sido usados para justificar la experimentación con primates posterior a su obra. Muchos de los supuestos que los actuales científicos adoptan a la hora de considerar las dimensiones morales de sus experimentos (para bien o para mal) con estas criaturas altamente sociables, provienen del trabajo de Harlow: por ejemplo, después de verse expuestos hasta la saciedad a decenas de fotografías de los experimentos de deprivación afectiva de bebés primates que figuran en los libros de texto básicos, los estudiantes de Psicología consideran este tipo de “prácticas” en sus cursos algo completamente normal, y son muy pocos los que se detienen a pensar en el significado de sus trabajos experimentales más allá de la superficie.

Por lo tanto, la exposición de la biografía del doctor Harlow, como la de cualquier otro personaje, necesariamente es una reflexión sobre la ética que ese personaje construyó. De lo contrario, los autores sólo podrían escribir relatos de hechos sucesivos en la vida de las personas (como en las biografías medievales) o suponer que ellas fueron meras víctimas de las circunstancias en su tiempo, con lo cual se pierde toda vena de vitalidad y solo queda una imagen congelada.

Después de un capítulo introductorio a los primeros años del doctor Harlow, en el que cuenta el modo en que el científico decidió cambiar su apellido de Israel a Harlow (p. 29) a instancias de las presiones francamente antisemitas de su maestro doctoral, Lewis Terman, mundialmente famoso por la elaboración de los test de inteligencia de Stanford – Binet, Blum pasa a desarrollar el primero de sus complacientes argumentos sobre la vida y obra de Harry Harlow, según el cual sus estudios eran necesarios porque se requería una oposición de carácter científico a las ideas sobre la crianza de los niños que en aquel entonces se sostenían. Según dichas ideas resultaba inadecuado para el desarrollo emocional y fisiológico de los bebés el cargarlos, abrazarlos, besarlos, acurrucarlos, tenerlos en brazos y prácticamente casi cualquier otro tipo de contacto físico fuera del nutriente, por parte de la madre.

Naturalmente, era necesario y pertinente criticar estas propuestas, lideradas en su momento por el doctor John Watson (p. 38) y luego con aun mayor fuerza por el doctor B.F. Skinner. Baste recordar que Skinner llegó a desarrollar máquinas de crianza aséptica para bebés, en las cuales el pequeño prácticamente no era tocado nunca por manos humanas y obtenía todos sus alimentos y la satisfacción de sus demás necesidades de un dispositivo mecánico programado en base a los principios del condicionamiento operante skinneriano. El propio investigador llegó a usar esta máquina en la crianza de su hija, tal como él mismo reseña en su libro Beyond Freedom and Dignity [2].

Sin embargo, la dramática situación a la que llegaron las creencias sobre la crianza infantil a mediados de los años 1920 no es argumento suficiente para sustentar la creencia de que sólo los experimentos del doctor Harlow en Macacus Rhesus podían cambiar las creencias tan difundidas entonces sobre la importancia de tener el mínimo contacto con el bebé, ni mucho menos que hayan sido las únicas que las cambiaron en la práctica. Lo más grave de todo es que esta afirmación viene contradicha por los hechos desde el mismo inicio: cuando el doctor Harlow inició sus estudios, todas las cosas que acabó escribiendo ya habían sido dichas en la comunidad científica y se encontraban publicadas en libros de autores como John Bowlby [3] o René Spitz.

Para pasar por alto este tema, Blum emplea un argumento sumamente débil: supuestamente, estudios como los de Bowlby no habían recibido ninguna aceptación en la comunidad científica de su país “a causa de la falta de data recogida sistemáticamente”. Este supuesto no solo acusa a la comunidad científica de una obtusidad mental cercana a la estupidez, sino que no refleja en absoluto el modo como progresan las ideas científicas. En tal sentido, las teorías nuevas tienen un “tiempo de incubación” y de “penetración” en el ámbito de la ciencia institucional, mientras van siendo discutidas. De hecho, hoy las ideas de Bowlby son mucho más recordadas e importantes para la comunidad de psicólogos que las de Harlow. Lo que Blum supone erróneamente es que existió una perfecta independencia entre el efecto que las ideas de Harlow causaron y el que a su vez causaron las de Bowlby: sin este último –y sin otros académicos como Bakwin y Bellevue- es muy probable que el propio investigador de Wisconsin no hubiera encontrado el eco que halló.

Si existe algún experimento por el que todo el mundo conozca a Harlow y a los laboratorios de Wisconsin, es sin duda el de las “madres substitutas”, los muñecos de tela o alambre proveedores de leche y/o una textura suave que eran proporcionados a los pequeños Rhesus como única fuente de amor materno. Pero aun esta idea de la madre substituta no es original de Harlow, sino que había sido completamente planteada, en términos mucho más benignos y concluyentes, tal como la propia Blum lo indica (p. 51), desde mucho antes por el psiquiatra René Spitz en un artículo datado en 1945 [4]; en el mismo, Spitz se queja de que los asilos para niños “ni siquiera den a los infantes una madre sustituta”, en quien ellos sin duda encontrarían una fuente indispensable de afecto. En ausencia de la madre biológica, aducía Spitz, el niño se volverá hacia otros, como un cuidador afectuoso o cualquier persona honestamente interesada en él (p. 52).

Trabajos como el de Spitz (“Devuelvan a la madre al bebé”, p.52) o el aun más gráfico y concluyente de James Robertson (A two year old goes to the hospital, p. 53), dejaron claramente establecida la importancia decisiva del contacto afectuoso entre los padres y el bebé antes que Harry Harlow aprisionase un solo Rhesus para sus experimentos.

Sostener que era indispensable que Harlow desarrollase sus experimentos para que sus postulados pasaran por el tamiz de la “ciencia dura” y proporcionasen los “indispensables datos cuantitativos” equivale a decir que el conocimiento sólo puede alcanzarse mediante métodos experimentales y el perfecto control de variables, cosa que es por demás falsa. También sería como decir que, en el ámbito de los fenómenos conocidos, la ciencia puede ejercer un imperialismo absoluto sin importar el sufrimiento que cause para ello, ejercer el monopolio del conocimiento sin pararse a pensar qué medios se están usando para tal fin. Esta es, efectivamente, la reflexión ausente en todo momento del libro de Blum. Como el propio Harlow escribió en 1953 (p. 89), es muy probable que sus estudios nunca hayan siquiera alcanzado al nivel del conocimiento de sentido común.

A su turno, Blum no pierde ocasión de presentar a Harlow como un hombre compasivo hacia los primates en general. Así, contrapone las ideas de Kurt Goldstein y Edward Thorndike, dos investigadores muy populares en su época, convencidos de la “insalvable distancia” entre las capacidades del hombre y las “inferiores cualidades” de las otras especies, con afirmaciones más bien sueltas de Harlow, quien afirmó que despreciando las habilidades de otras especies estaríamos despreciando nuestras propias habilidades. Sin embargo, no podemos concluir que estas palabras revelen una actitud evolucionada y abierta hacia la continuidad de las especies en el mundo natural, humanos incluidos, tal como hoy sostenemos, sino que el propio Harlow se encarga de hacernos ver que ni siquiera se trata de una actitud empática hacia los animales diferentes al hombre, sino una mera afirmación sobre la comparabilidad experimental del comportamiento de ciertos “animales” y el comportamiento del homo sapiens. Por ejemplo, el libro menciona el modo en que Harlow “obsequia uno de sus monos como mascota” (p. 85), lo cual revela cuál es el lugar que el doctor Harlow asigna a los monos en el contacto natural con el hombre: criaturas para la diversión de los niños humanos.

Más reveladoras aun de la actitud de Harlow hacia los primates son las quejas que él plantea sobre las condiciones en que le son entregados los “sujetos experimentales” y que Blum ingenuamente presenta como un indicador de la “actitud compasiva” de Harlow hacia “sus monos”. En un apartado verdaderamente increíble del libro, por lo revelador que resulta, Blum nos lo pinta de cuerpo entero:

“Harry still didn’t have enough monkeys in his lab. There were no domestic breeding colonies. Monkeys were hard to find, expensive, and often, after being trapped and shipping in less-than-nurturing conditions, half dead when they arrived. (…) Rat research worked on the principle of unlimited supply. When psychologists were testing conditioned responses, they often wanted inexperienced rats for each study. If an animal was already conditioned in one experiment, it was hard to separate the effect for the next study. So rats were rarely recycled. Harry once described the standard psychology experiment as a Blitzkrieg involving forty-eight rats: “The controls are perfect, the results are important and the rats are dead”.

“Harry Harlow might have taken the same approach if he’d had a similar river of monkeys flowing through his lab. But he had only a small pool, one he couldn’t afford to drain. He was a psychologist who had a finite number of tests subjects and an infinite number of (…) tests that he wanted to conduct. One forty-eight-monkey “do and die” study would have left him with a lab full of empty cages.” (p. 100).

La lógica que sostiene toda esta insólita argumentación sólo puede llegar a un punto: la actitud especeísta clásica, según la cual, sólo los hombres son sujetos de derechos morales, fines en sí mismos, y los otros animales tienen derechos menores o ninguno en absoluto, y disponer de sus vidas depende solamente de contar o no con un “flujo infinito de abastecimientos”. De acuerdo al texto de Blum, el problema de las condiciones en que los Rhesus son capturados (a menudo tras la matanza de su familia [5]), las horrendas formas en que son transportados y las consecuentes pésimas condiciones de salud en que son “entregados” al laboratorio, si sobreviven, era, en primer lugar, un problema de abastecimientos de Harry Harlow. Blum ignora completamente la medida en que este es un problema para los Rhesus. Su argumentación no deja lugar a dudas: el modo en que son maltratadas estas criaturas no sería problema si no fuera porque priva a los laboratorios de primatología del “necesario flujo de materia prima” con el que sí cuentan los laboratorios de roedores, que pueden matar sin mayor problema a sus animales después de haberlos hecho pasar por el primer experimento. Esto no puede sino reafirmar el hecho que Harlow (y Blum de paso) sostenía una actitud absolutamente instrumental hacia las vidas de los animales “destinados” al laboratorio.

Al igual que la persona que considera “lindos” a los animales y mima a sus mascotas mientras come hamburguesas, sin cuestionarse dónde y cómo vivió el animal cuya carne está consumiendo, Harry Harlow se dedicaba a estudiar experimentalmente las bases de la vida afectiva en Macacus Rhesus sin cuestionarse qué indecibles sufrimientos afectivos habían tenido que pasar esas criaturas para llegar hasta la mesa de su laboratorio. Esta es la típica actitud inconsciente e inconsecuente del que supone que “los animales fueron creados para nosotros”. Así, es francamente grotesco ver a Blum llegar al punto de sostener lo insostenible: que Harry Harlow era una especie de adalid de la causa de la sensibilidad animal, un luchador contra el punto de vista de Descartes sobre los animales como máquinas animadas.

Como para no dejarnos dudas, Blum vuelve a acometer el tema del suministro logístico de animales en términos todavía más claros:

“Still, Harry did not step directly into love; there was no triumphant flourish of research trumpets. In 1955, he had to tackle a different problem, more pragmatic, more urgent. It had to do with importing monkeys: He was beginning to hate that process. The animals were hard to find. They were expensive. They were often in terrible shape. Monkeys routinely turned up starving, battered in passage, seething with “ghastly diseases”. The hot-tempered, tropical viruses spread easily. The incoming macaques infected their cage mates. Playmates sickened alongside monkey playmates. Macaque mothers passed diseases to their infants. A laboratory with a new shipment of monkeys could more easily resemble a hospital than a research laboratory.” (p. 143).

Después de este párrafo, plagado de términos que describen a los primates como objetos que se transportan en un cargamento, Blum pasa a describir cómo Harlow decidió aislar a los bebés de sus mamás y crear las mismas condiciones asépticas y carentes de todo contacto maternal que supuestamente tanto criticó en las instituciones de salud de los años veinte y treinta, así como empezó a aplicar a las crías una dieta basada en grasa y lácteos vacunos. Evidentemente, puestos a hacer las cosas en “la realidad”, Harlow mostró cuál era el fondo de sus verdaderas creencias.

Existe un curioso paralelo entre las numerosas ocasiones en que los Macacus Rhesus confinados en el laboratorio del doctor Harlow muestran actitudes compasivas, sociales, amistosas, empáticas y de resistencia a olvidar la fidelidad a la madre y los amigos, y la publicación de numerosos estudios sobre similares capacidades en bebés humanos, que a lo largo de los años cincuenta y sesenta cambiaron definitivamente la concepción del potencial y las necesidades afectivas de los infantes y que concluyeron, en 1973, con la publicación del libro de Joseph Stone, Henrietta Smith y Louis Murphy, The competent infant. Revisando las páginas de este libro y leyendo las reseñas sobre estudios en la afectividad infantil, la misma pregunta nos viene a la mente una y otra vez: ¿para qué necesitaba hacer Harry Harlow sus experimentos si ya se sabía todo esto? Curiosamente, cuando Blum reseña este texto (p. 171-173) destaca el apoyo de los estudios del profesor Harlow a ciertas partes de su contenido, pero ni siquiera se plantea esta pregunta tan simple. En efecto, la insistencia de Harlow en aplicar estos extremadamente penosos experimentos en criaturas, mientras otros demostraban las mismas cosas y más mediante métodos de investigación mucho menos intrusivos y aversivos, sólo reafirma su fe de zombi en la superioridad del paradigma científico “duro”. La conclusión es, en cambio, muy simple: la afectividad materno infantil no era un objeto de estudio de nivel experimental sino de nivel observacional y, de hecho, la inmensa mayoría del conocimiento que hoy tenemos de ella procede de estudios que emplearon metodologías propias de ese nivel de investigación. Los estudios del profesor Harlow son perfectamente marginales, para fines prácticos, en el contexto de tal conocimiento y solo corresponden a la equivocada actitud de pensar que, en última instancia, todos los fenómenos que deseamos estudiar deben ser llevados al nivel cuasi experimental o experimental.

Aunque los experimentos del doctor Harlow son de sobra conocidos, en necesario hacer una breve reseña de los mismos para presentar los puntos finales de nuestra evaluación del libro de Blum. Se basaban en la idea de que los bebés necesitan del apego a una madre para poder desarrollarse. Esta creencia, que a todos se nos antoja obvia hoy en día, contaba con muchos detractores en las décadas previas al inicio de los experimentos de Harlow: numerosos hombres de ciencia sostuvieron que hacer demasiados cariños a los niños podía dañar seriamente el desarrollo de su personalidad (algunos inclusive sostenían que cualquier cariño podía hacerlo) y que era mejor aplicar una metodología de crianza espartana de “bebé al tubo”, o bien, un bebé casi confinado en una cuna aséptica, en contacto con la madre únicamente para nutrirse. Harry Harlow fue un importante opositor a estas ideas, no el único, y desarrolló una serie de experimentos con bebés Macacus Rhesus para demostrar los efectos devastadores de la falta del amor materno.

El experimento básico de Harlow fue el siguiente: un bebé rhesus, separado de su madre natural y aislado de todo contacto con otras criaturas, podía optar entre dos madres sustitutas para pasar el día: un muñeco hecho de piel o material suave y otro hecho con alambres y dotado de un dispositivo para entregar leche. Los bebés rhesus generalmente optaban por estar con el muñeco “suave” y acudían al muñeco de alambre estrictamente el tiempo necesario para alimentarse. Con el tiempo, el bebé llegaba a desarrollar un apego filial por el muñeco sustituto suave. A partir de este diseño, Harlow realizó innumerables variantes para demostrar la resistencia de los bebés a abandonar el amor materno. Entre los más notorios, Harlow analizó el efecto que producía en el bebé rhesus retirar intempestiva y definitivamente el muñeco una vez que la relación de apego se había formado y dejarlo completamente solo; en otras palabras, quitarle al bebé rhesus su madre sustituta después de haber creado una necesidad emocional de ella. El resultado -¡Oh, sorpresa!-: el bebé pasaba todo el día llorando amargamente y expresando un agudo sufrimiento emocional hasta llegar a la depresión, la inanición y el total agotamiento de sus energías vitales.

Más adelante, el doctor Harlow quiso comprobar el efecto que tiene en el desarrollo del afecto infantil la presencia de una “mala madre”, para lo cual creó una serie de dispositivos mecánicos derivados del muñeco sustituto básico. Una vez que el bebé rhesus había formado el apego con la “madre sustituta”, Harlow ponía en funcionamiento los dispositivos, que hacían que el muñeco se moviera violentamente, arrojando al bebé contra las paredes de la sala experimental, lanzara gases calientes o desplegara repentinamente unas puntas metálicas que obligaban al bebé a huir para evitar hacerse daño. Cuando la “madre sustituta” terminaba estos períodos de “locura violenta” y volvía a la normalidad, se observaba que (¡Oh, qué descubrimiento!) el bebé volvía a acercarse a ella y se abrazaba con más cariño aun que antes, tal vez como una sobrecompensación por el no-afecto o, posiblemente –en palabras del propio Harlow- como para demostrar a su “madre” que todo estaba perdonado y olvidado.

Harlow pronto pudo tener a su disposición auténticas “madres monstruo”, reclutando hembras Macacus Rhesus entre las que habían participado de los experimentos de extremo aislamiento social. Como consecuencia de su confinamiento, estas hembras eran extremadamente retraídas y carecían de todas las habilidades sociales que caracterizan a estos primates. Los intentos de hacerlas salir encinta fueron infructuosos, hasta que Harlow y sus estudiantes diseñaron un dispositivos de poleas y correas que permitía inmovilizarlas (colocarlas en una “actitud receptiva”, p. 217) mientras eran violadas por sus congéneres. Cariñosamente, Harlow llamaba a este dispositivo “el potro de violación” (“the rape rack” p. 243). El resultado nos muestra lo monstruosa que puede llegar a ser la total falta de habilidad para dar afecto: en el mejor de los casos, las madres-monstruo rechazaban a sus hijos por completo, mientras estos afanosamente hacían todo lo posible por volver a aferrarse a ellas, aunque fueran agresivamente rechazados una y otra vez. En algunos casos, las madres los arrojaban furiosamente contra las paredes, en otros los colocaban boca abajo contra el suelo y los golpeaban violentamente en la cabeza y en alguno simplemente mataron a la criatura con sus propias manos.

Tal vez sintamos que con esto hemos llegado al “no va más” de los experimentos de Harlow, pero aun nos falta el más devastador e inexplicable de todos ellos: el de las cámaras de aislamiento. En busca de los “orígenes de la depresión”, Harlow (entonces deprimido y alcohólico él mismo), diseñó un lugar denominado “cámara vertical”, donde un bebé Rhesus (en algunos casos, de tres meses de edad) podía ser confinado de modo que llegara a ver ligeramente el exterior en posición empinada y no tuviera ningún contacto con otras criaturas. Este aislamiento podía durar tres meses, seis meses o hasta un año, al cabo del cual el mejor modo de describir al joven rhesus resultante (y el más exacto también) sería recordando las fotos de los hombres y mujeres rescatados de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial. La criatura resultante era una especie de zombi, de autómata emocional, absolutamente incapaz de cualquier vida social.

Llegados a este punto en la descripción de tales horrores, la pregunta más rápida que podemos hacernos es “¿para qué sirve todo esto?”. Harlow trató de justificarse diciendo que ningún experimento que implicara dañar animales se desarrollaba en sus laboratorios a menos que fuera para determinar también la cura (p. 221), pero este no es el punto. Además que resulta bastante cuestionable de qué modo se puede encontrar la “cura” para los bebés rhesus asesinados a golpes por sus propias madres, el centro de este tema es que ningún animal pasó por el laboratorio de Harlow sin recibir un terrible daño emocional. No importa de cuánta “ayuda terapéutica” hayan podido disponer estas criaturas después, el hecho es que se les causó sufrimientos metódica y reiteradamente y se les usó indebidamente al servicio de los intereses del único animal de la naturaleza que tiene la arrogancia de llamarse superior a los miembros de otras especies.

Hemos descrito en detalle varios experimentos del doctor Harlow para mostrar que todos ellos implicaban daño y ninguno verdadero beneficio para los rhesus; los únicos beneficios son pálidos reflejos de una ayuda psicológica a seres que habían sido previamente dañados en nombre de la ciencia. No existe un solo experimento de Harlow que empiece analizando los efectos benéficos de una verdadera buena crianza: todo es constricciones a esa crianza, al cuidado materno y a la vida familiar, todo es depresión inducida en múltiples formas.

El epílogo del libro, titulado “Amor extremo”, trata de hacer una evaluación global de la figura de Harlow en términos muy complacientes, aunque deslizando muy suaves críticas esporádicas en el texto. El resultado es peor de lo que Blum o Harlow hubieran deseado y acaba dejando al investigador de Wisconsin en muy mala posición. La argumentación de Blum se basa en los siguientes argumentos: (a) hoy en día millones de niños son felices gracias al modo cariñoso en que sus padres los crían y (b) el único modo de adquirir el conocimiento necesario para saber que ese trato cariñoso es indispensable, era mediante los estudios de Harry Harlow. En consecuencia, los experimentos con los Macacus Rhesus eran inevitables, aunque –matiza Blum- es deseable que no vuelvan a ser practicados nunca más. De hecho, Blum cita al propio Harlow.

“Remember, for every mistreated monkey there exist a million mistreated children. If my work will point this out and save only one million human children, I really can’t get overly concerned about ten monkeys.”

Ante la pregunta de Robert Sapolsky: “¿Por qué torturar a bebés monos para probar lo obvio?”[6], Blum responde: porque en la época de Harlow la conección entre el amor y el desarrollo no era obvia. Los experimentos de Harlow pueden ser comprensibles en tanto fueron practicados en una época en que eran necesarios para romper las actitudes más difundidas (p. 204). Por otro lado, afirma Blum, las cuestiones sobre el debido trato a los animales no eran un tema común en esos años, lo que explica que el doctor Harlow no comprendiera la necesidad de plantearse esas cuestiones (p. 302).

Preguntados sobre por qué nunca cuestionaron a su maestro, los alumnos de Harry Harlow dan las mismas respuestas: estaban obligados a hacerlo, aunque no era su opción personal; Harlow era demasiado famoso para decirle que no o para cuestionar el por qué hacía esas cosas (por ejemplo: los bebés eran dejados seis meses en la cámara vertical simplemente porque parecía “un punto de control natural”; p. 303).

Todos los argumentos presentados en los párrafos precedentes nos muestran la fuerza que el conformismo y la falta de cuestionamiento pueden llegar a tener entre los humanos. La necesidad de creer que uno está siempre “haciendo lo correcto” es más fuerte que las verdades más obvias que se presentan ante nuestras propias narices. La argumentación de Blum, respecto a que el único modo de hacer ver a los padres la importancia de criar cariñosamente a los niños era practicando estos terribles experimentos, adolece de la falacia del argumento negativo: el único modo de hacer “buenas” a las personas es mostrándoles lo que es malo. Es exactamente lo mismo que hacen quienes sostienen que un modo de “templar el carácter” de sus hijos consiste en llevarlos a ver espectáculos violentos y hasta sangrientos, como peleas de perros y corridas de toros. La otra parte del argumento, que la comunidad científica no hubiera prestado control a otros estudios menos “controlados” que los de Harlow, no solo es absurda, sino que ignora el modo como ha avanzado el conocimiento en la historia: ni Sigmund Freud, ni Karl Jung, ni Carl Rogers necesitaron hacer sufrir animales para demostrar sus ideas, consideradas decisivas en la historia de la psicología. Lo mismo sucede en otros campos de las humanidades y las ciencias sociales, donde muchos científicos investigadores han hecho más bien todo lo posible por oponerse a quienes causaban sufrimiento indiscriminado a diferentes especies.

El argumento de que Harlow no tenía por qué ver la necesidad de cuestionar sus experimentos debido a la época en que vivió es todavía más débil, pues podría dar apoyo a las ideas de quienes defendieron la esclavitud por el hecho que la misma era considerada normal en la época en que vivieron. Lo único que este argumento dice es que debemos aceptar las ventajas indebidas existentes en una etapa de la historia, como si fuesen un evento natural.

Hemos reservado para el final la cita de Harlow, que más o menos dice que es justificable sacrificar “diez monos” para mejorar las condiciones de vida de millones de niños. El lector ya debe haber descubierto por su cuenta la debilidad principal de este argumento (supone erróneamente que el único modo de mejorar las condiciones de vida de los niños era sacrificando a los monos), por lo que nos concentraremos en su contenido ético formal. Lo que sustenta esta creencia es la idea implícita de la superioridad de los intereses humanos sobre los de otras especies. Ello queda evidenciado si cambiamos “diez monos” por “diez peruanos”, o “diez migrantes”, en el argumento. ¿Por qué sí nos suena aberrante sacrificar a “diez peruanos” para mejorar las condiciones de vida de millones de niños y no sacrificar a “diez monos”?, ¿acaso no es exactamente el mismo argumento? En efecto, lo es. Lo único que nos crea la impresión de una diferencia es nuestro hábito de pensar en el hombre como “la cima de la creación”, como una especie cuyos intereses se sobreponen a los de todas las otras. Esta idea ignora que la condición genética de homo sapiens no nos hace, de por sí, especiales en modo alguno. Este tipo de pensamiento supone que nuestros derechos humanos tienen una naturaleza casi biológica, cuando no es así.

Nuestros derechos no son de naturaleza biológica sino moral. ¿Qué es lo que le da derechos a una criatura? Los filósofos humanistas dicen que sólo podemos tener derechos en la medida en que exista una reciprocidad con “el otro” (derechos frente a obligaciones) y usan este argumento para negar que los animales tengan tales derechos o inclusive, en el caso de Fernando Savater, para justificar las corridas de toros[7]. Existen dos modos de refutar esta posición: el primero consiste en recordar a Savater y a los demás filósofos humanistas que la noción de reciprocidad (afectiva especialmente) sí existe en otras especies diferentes al hombre y que está copiosamente documentada en la bibliografía especializada. El segundo modo de rebatir el argumento consiste en recordar que, mientras existen otros animales capaces de reciprocidad, hay humanos que no son capaces de la misma en absoluto (por ejemplo, quienes viven en un coma permanente) y que por lo tanto dicha reciprocidad no es un límite filosófico claro en modo alguno.

Como señaló el filósofo Jeremy Bentham[8], lo que nos da derechos morales no es nuestra capacidad de pensar o de hablar, sino la capacidad de sufrir. Una vez que un organismo tiene la capacidad de sufrir es moralmente malo inflingirle sufrimiento, pues él hará todo lo posible por evitarlo. Esto es, tendrá el interés de evitar el dolor. El hecho que el dolor sea experimentado por un Macacus Rhesus, un venado rojo, un pingüino de Humboldt, o por mi vecino, no hace una diferencia desde el punto de vista moral sobre el hecho específico, el dolor en sí. Los animales sufren ese dolor de modo muy parecido a nosotros y en consecuencia tienen los mismos derechos que nosotros en cuanto a evitarlo en sus vidas. Todo el dolor que nosotros les provoquemos procede del abuso de ventajas ilícitas sobre ellos. En consecuencia, siempre es éticamente malo causar dolor a cualquier criatura, a menos que sea para, por ejemplo, salvar directamente una vida. Si yo tengo que aceptar que me den una pinchada dolorosa en la espalda para hacer una donación de médula que salvará la vida de alguien, entonces ese dolor no solo es bueno, sino que debo sentirme obligado a sufrirlo.

Los experimentos de Harry Harlow produjeron múltiples dolores en criaturas altamente sensibles con el fin de alcanzar un conocimiento que podíamos adquirir por muchos otros medios. Aunque no hubiéramos tenido otra forma de adquirir ese conocimiento, todavía deberíamos preguntarnos si existía alguna justificación para practicar esos experimentos. La respuesta es, claramente, no. No, pues, para comenzar, los abogados de la “crianza fría” y sin contacto madre-hijo tampoco habían podido demostrar en absoluto su punto y no habían logrado producir ni una sola evidencia que realmente demostrara los beneficios del modo de “crianza” que proponían; la veracidad de sus escritos se basaba exclusivamente en su autoridad y su prestigio personal. Por otro lado, aunque hubieran aportado dicha evidencia, existe un camino muy largo en la investigación científica antes de llegar al punto en que realmente nos enfrentemos al dilema de producir sufrimiento para alcanzar el conocimiento o no hacerlo. En consecuencia, los Macacus Rhesus fueron víctimas de una argumentación arrogante entre homo sapiens, como tantas otras víctimas de nuestro viejo hábito de sacrificar lo que sea con tal de tener la razón a cualquier precio.

Lima, noviembre de 2004


[1] Profesor de ética para los negocios, socio fundador y ex presidente de la Sociedad Tolkien Peruana (STP).

[2] Skinner, B.F. (1971), Beyond Freedom and Dignity, New York, Knopf.

[3] Para una visión retrospectiva, véase Bowlby, J. (1980), Loss, Sadness and Depression, Vol. III of Attachment and Loss, London, Basic Books.

[4] Spitz, René, “Hospitalism: An Inquiry Into the Genesis of Psychiatric Conditions in Early Childhood”.

[5] Cabe recomendar al respecto el reciente libro de Dale Peterson, Eating Apes, Berkeley, The University of California Press, 2003. Fotografías de Karl Ammann.

[6] Sapolsky, Robert (1992) , ¿Por qué las cebras no tienen úlcera?, Madrid, Alianza Editorial.

[7] Savater, Fernando (1996), El contenido de la felicidad, Madrid, Taurus.

[8] Bentham, J. (1907[1789]), Introduction to the Principles of Moral and Legislation, Oxford, OUP.

Lista de productos no probados en animales

Estas listas incluyen solamente cosméticos, artículos de higiene personal y de oficina. La ley no exige pruebas en animales para este tipo de productos, por lo que las compañías que fabrican estos productos no tienen excusas para seguir probando en animales. En el listado no se incluyen compañías que hacen productos que por ley deben ser probados en animales, como medicinas, pesticidas, químicos para la comida, etc.

AnimaNaturalis se opone a cualquier tipo de pruebas con animales, y nuestro trabajo está enfocado en las administraciones que exigen las pruebas con animales. Así mismo, es fundamental hacer ver a las compañías que su responsabilidad es encontrar mejores maneras de determinar la seguridad de su producto, sin tener que usar animales como probetas.

Lista de Productos No Probados en Animales (global):
http://www.animanaturalis.org/downloads/ListaNoProbadosEnAnimales.pdf

Lista de Productos No Probados en Animales (productos a la venta en España):
http://www.animanaturalis.org/downloads/ListaNoProbadosEnAnimales.ES.pdf

Otras listas

Lista de Productos No Probados en Animales de PETA:
http://www.caringconsumer.com/pdfs/companiesDontTest.pdf

Lista de Productos No Probados en Animales de la BUAV:
http://www.buav.org/gocrueltyfree/useucompanies.html

Lista de Productos No Probados en Animales de la AAVS:
http://www.aavs.org/compassionateshop02.html

Lista de Productos No Probados en Animales de Animal Friends Croatia:
http://www.prijatelji-zivotinja.hr/index.en.php?id=335

Si hay algún producto no probado en animales que no esté incluido en nuestras listas, les solicitamos que nos envíen la información correspondiente para evaluar su inclusión en este listado, al e-mail info@animanaturalis.org

Fuente: http://www.animanaturalis.org

Los Querubines

Los Querubines
Cuenta la leyenda que en el cielo hay un grupo de angeles traviesos, Los querubines, quienes son los soldados que cuidan a nuestros bebes peludos, son sus angeles guardianes,...para mi son aquellos que guiaron a la Negra de regreso a San Joaquin cruzando Avenida la Florida y Americo Vespucio, sin ningun rasguño, son quienes salvaron la vida de Blankita haciendo que el Punzon no traspasara las costillas solo causandole heridas leves....son quienes trajeron a mi vida a Candy, Canito, y a todos los miembros de lo que yo llamo Mi Manada...

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