18 de mayo de 2009

Bebes y Perros

La pregunta del millón es siempre esa de… “Vamos a tener un bebé. ¿Qué hacemos?” Y la respuesta, también invariablemente es, siempre, la misma, si bien adornada con distintos matices dependiendo de las circunstancias.

Pero en esencia mi consejo no puede ser otro que asegurarse de que el perro, que de repente se ve destronado después de haber adquirido con sus gracias, con su lealtad, su compañerismo, su carácter bonachón y tranquilo, el estatus de “Rey de la Casa” durante todo el tiempo que ha durado esa especie de “mènage a trois”, no se sienta más fuera de lugar de lo realmente imprescindible. Es decir, que no se vea totalmente relegado ni ignorado. Que continúe sintiéndose “parte de” esa familia a la que ha llegado a pertenecer con todas las de la Ley.



Felizmente, para todos los implicados, un embarazo dura nueve meses y por lo tanto, los propietarios van a tener tiempo más que suficiente para prepararlo todo, teniendo por “todo” no sólo el ajuar del bebé y su habitación sino también para afrontar con la necesaria antelación cómo habrá de ser desde el primer día la relación de su querido peludo con su ansiado hijo.

Y por tanto no hay, no puede haberlas, excusas validas para justificar que las cosas no se hagan bien desde el principio. Como tampoco las hay para pensar que la llegada del bebé tenga que significar desprenderse de ése otro bebé eterno de cuatro patas que ha sido y continuará siendo.

Lo primero a tener en cuenta es que un perro sano es un perro que no planteará ninguna preocupación añadida a los propietarios y por lo tanto es importante hacer una visita al Veterinario y desparasitar y luego revacunar convenientemente a nuestro perro. Y luego continuar desparasitándole regularmente, cada tres meses, durante todo el resto del embarazo y también, posteriormente, mientras el niño crece. De esta forma estaremos seguros de que el no represente riesgo alguno para el pequeño.
Luego vienen toda otra serie de consideraciones que hay que hacerse con tiempo y previsión. “¿Cómo de educado es?” “¿Acata fácilmente las órdenes?” “¿Se sienta, se tumba, acude a la llamada, presto, cuando se le pide que lo haga?” Lo ideal es que se conteste que es un portento de educación pero… con la mano en el corazón, hagamos de nuevo esas preguntas y seamos totalmente sinceros. “¿De verdad es el perro ideal, el modelo perfecto de obediencia?”

Si no lo es, tenemos unos cuántos meses por delante para ponernos y ponerle las pilas; buscar un adiestrador experto (mi consejo no es que se le lleve a una escuela y se le deje allí uno o dos meses a merced de los educadores, sino que sea el educador quien venga a casa y, juntos, el perro, los dueños y él, hagan los deberes en casa, en la calle y en el parque) y asegurarnos de que se convierta definitivamente en ese perro casi perfecto que responde a la orden inmediatamente y de forma contundente.

Ahora viene la segunda cuestión… “¿Es excesivamente posesivo con sus juguetes, su hueso, su comida, su cama, su caseta?” “¿Ha hecho amago, alguna vez, de morder a algún niño o a algún adulto, cualquiera que fuera la situación y la motivación?” “¿Tiene tendencia a perseguir cualquier cosa que se mueva, sea persona, gato, pájaro o moto, bicicleta, pelota, etc.?” Porque si lo es, si a alguna de estas cuestiones se contesta con un “sí”, también hay que ponerle remedio y cuánto antes. Y para ello hemos de confiar en ese educador que, de la misma manera que le ha enseñado a ser obediente, sabrá y podrá corregir los “desmanes” para asegurarse de que el carácter excesivamente dominante –porque eso es lo que es—de nuestro perro quede suficientemente tamizado y bajo el necesario control. Porque lo que se pretende es que el perro aprenda cuál es su lugar en la familia, lo acate y lo acepte y no tenga por qué representar ningún problema en el futuro.
Con todos estos datos en mente, ya sólo hay que ponerse manos a la obra. Y esperar al dulce acontecimiento con la tranquilidad de las cosas bien hechas.

Luego, cuando el bebé nazca habrá que usar una serie de pequeños trucos que servirán para que el perro acepte de buen grado al recién llegado y no sólo eso, sino que lo asuma como uno más de “su” familia, de “su” manada, respetándole, queriéndole y protegiéndole como lo haría con su propia prole.

Pasarán los años y el niño aprenderá a caminar agarrado al rabo de nuestro perro cual taca-taca. Se sentará al lado suyo mientras come y le robará inocentemente alguna bolita del plato como si tal cosa; hará los deberes, cuando crezca un poco más, mientras el dormita a su lado feliz y la relación será mágica, porque además se convertirá en el mejor confidente, aquél que escuchará todas las pequeñas historias, moviendo el rabo y mirando con dulzura a “su” niño. Y éste, cuando se haga mayor guardará un recuerdo imborrable y especial de aquél que fuera, en la infancia, su mejor y más fiel amigo.

Un perro sano es aquél que no representa problemas ni para la madre ni para el bebé; por lo tanto, ante la perspectiva de un embarazo, habrá que ponerle al día de vacunas y seguir un programa de desparasitaciones trimestrales perfectamente planificado. Para ello, lo mejor es acudir al Veterinario y seguir sus consejos. Durante el embarazo puedes colocarle su cabeza en tu barriga el por su audicion escuchara cosas del bebe que tu no podras...hazlo parte de este proceso...
Tras el nacimiento del bebé y antes incluso de que llegue a casa, lo ideal es que el perro tenga acceso y pueda olisquear (y lamer) libremente alguno de los primeros pañales del niño y, también, sus patucos y su ropita. Esta tarea incumbirá al feliz papá que habrá de llevar a casa todo esto y presentárselo al perro para que se familiarice con el olor del recién nacido, creando así el primer vínculo.

Esto, que parece un poco asqueroso, tiene mucho que ver con los más atávicos y primitivos instintos de los cánidos que desde siempre han utilizado el olfato como herramienta para el “bonding” o vinculación afectiva y emocional con su prole y demás congéneres de la manada.

Cuando el bebé llega a casa es esencial que el perro pueda verle y tocarle con su hocico. Para ello lo ideal es que se deposite al recién nacido en el suelo y se permita al animal acercarse, olfatearle e incluso lamerle los pies, dado que desprenden un olor muy fuerte y característico que conciliará al rey de la casa con su competidor.

Esto hay que hacerlo sin nervios ni aspavientos y por lo tanto es preferible que no haya delante más que el padre y la madre y que mientras ella le “ofrece” al niño, él tranquilice al perro por su comportamiento amigable a la par que curioso. Palabras de ánimo del tipo de “buen chico, Bobby”, “Muy bien,Bobby”, “mira qué lindo bebé, Bobby” le harán sentirse relajado, tanto como gestos suaves y relajados.
En los días y semanas posteriores, el perro deberá tomar una parte relativamente activa en el cuidado del bebé, entendiendo por tal que no se le aparte bruscamente, no se le encierre en otra habitación, no se le haga de menos. Además habrá que reservar algunos minutos al día para el juego y el paseo, haciéndole sentir que continúa siendo especial y querido. Hacerle partícipe del momento de dar de mamar al bebé o bañarle, permitiéndole que se tumbe cerca es esencial. También, que se acostumbre al llanto del niño y comprenda que nadie se pone nervioso porque llore y él tampoco debe hacerlo.

Machos castrados y hembras esterilizadas son por lo general animales más sumisos y gentiles en el contacto diario con el ser humano, tanto como con otros congéneres. Por lo tanto sería una buena práctica esterilizar o castrar al amigo peludo en los meses previos al parto. Esto, además de beneficioso para la convivencia familiar, lo es para la salud del animal dado que previene la aparición de infecciones del aparato urogenital y tumores de próstata, mama, útero y ovarios.

NOTA:Por lo tanto es responsabilidad de los padres y cuidadores de bebés y niños pequeños asegurarse de que el perro NUNCA se queden solos sin supervision.Debido a que si es muy pequeño lo puede botar o aplastar...acuerdense que un perro equilibrado es Feliz y es un peqrro tranquilo que en vez de ser un riesgo sera el mejor amigo de tu Hijo

SI vas a cambiar algo en el comportamiento del perro, prohibirle la entrada a algunas habitaciones, etc...hazlo mucho antes de la llegada del bebe, para que no lo asocie con el

Saludos
Falala

*El texto no es mi es de una amiga criadora...

OJO LAS IMAGENES SON DE UN BULLMASTIFF TIPIFICADO COMO UNA DE LAS RAZAS PELIGROSAS...

Los Querubines

Los Querubines
Cuenta la leyenda que en el cielo hay un grupo de angeles traviesos, Los querubines, quienes son los soldados que cuidan a nuestros bebes peludos, son sus angeles guardianes,...para mi son aquellos que guiaron a la Negra de regreso a San Joaquin cruzando Avenida la Florida y Americo Vespucio, sin ningun rasguño, son quienes salvaron la vida de Blankita haciendo que el Punzon no traspasara las costillas solo causandole heridas leves....son quienes trajeron a mi vida a Candy, Canito, y a todos los miembros de lo que yo llamo Mi Manada...

Gracias

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